sábado, 28 de diciembre de 2013

Página 7

Se levantó, se lavó, se vistió, se afeito, miro el libro y continuo leyendo, lo que tenía ante sí, no sabía que su vida iba a dar un giro, y todo por algo tan simple como un reloj, pero su ambición y al mismo tiempo su inseguridad ante el posible error decidió callarse, no comentarlo a nadie, al menos hasta que tuviera la seguridad  de lo que pasaba, porque todo lo leído hasta el momento no era nada, pero nada, bueno.

Además, con que pruebas demostraría ante los demás que no era una persona que no tenía ni idea de lo que pasaba. Tampoco confiaba mucho en Javier, llevaba más tiempo y no quería que por el hecho de comentarle lo que sabía, no le tomara por lo que no era, una persona que no dominaba el tema y no continuara enseñándole como iba el caso de asesinato, pensó que sería mejor hacerlo más tarde, aunque al mismo tiempo sabía que cuando lo supiera, Javier sería el primero en saberlo de los superiores. Porque aunque no se fía del todo, pero al mismo tiempo que uno puede dar lo mismo que ha recibido por la otra parte: “la confianza”.

El sentía que algo le acechaba dentro de su interior, era una sensación, que no sabía muy bien   cómo explicar, ni que debería sentir, en aquel mismo instante, tan sólo sabía que su estado de preocupación, era porque el dentro de sí mismo se preguntaba, ¿ cuándo empezaré a notar los cambios? ¿ qué pasará conmigo?¿podré solucionarlo? Todas estas preguntas que se planteaba y que por el momento aún no tenía respuesta, hacia reflexionar sobre que no tenemos una buena coordinación de movimientos en nuestra vida, porque si cualquiera piensa en un momento concreto tiene la habilidad suficiente, para que sea  la persona que dirige sus propios actos, es una respuesta errónea,y menos aún sobre las palabras que paseaban por su mente y lo que nos gustaría que a simple vista pasa desapercibido, que hasta sin darnos cuenta nos cambian un detalle, por pequeño que sea y te cambia todo lo que tenías en una perfecta visión desde el inicio, teniendo todo planificado, como si se tratara de un algo cotidiano y familiar para nosotros, pero te das cuenta que tu sentido visual te está guiando mal y hace que estés asustado, lo positivo de todo esto es que hace que tengas el valor y coraje para mirar de frente, por muy desorientados que nos encontremos en cada instante.

Eran las once y media, empezó hacer la comida saco los ingredientes para realizar el fumet de pescado, que para ello empezó a cortar las verduras blancas y les puso al terminar un poco de aceite, luego preparo una tabla para empezar con el pescado y desmigarlo muy lentamente, para así aprovechar lo mejor posible tanto las espinas, para usarlas para el caldo que más tarde se juntará con las verduras, como el pescado que luego más tarde se añadiría al cazo y al arroz que más tarde añadiría, necesitaba que el calor recorriera por su cuerpo en estos tiempos tan fríos, dejando en la huella de su memoria cerrando los ojos mientras recordaba los tiempos de su infancia, aquellas sensaciones de un plato familiar y casero, en la que debido a que se había levantado pronto, podría disfrutar del placer de un olor y un sabor, solo sonreía y valoraba con mucha gratitud, sin mediar palabra alguna.

Mientras la comida se hacía, puso en una botella de un litro agua de la garrafa, sacó la servilleta del cajón y los cubiertos, tenía casi todo lo necesario para comer, se terminó de hacer y cogió un cucharon con la mano derecha y aguantaba con la izquierda el cazuela, el humo salia sin cesar, por mucho que soplará suavemente y se deslizará en el ambiente, dejando un espacio vacío y el humo se abriera a ambos lados, cogió la cuchara y se la acerco a la boca, pegaba pequeños sorbos para que no se quemara, tardo un poco más de lo normalmente solía hacerlo.
Tomo fruta,  la piel de la manzana amarilla con motas grises fue pelada con un cuchillo pelador de cocina, dejando muy fina y casi transparente, corto con la hoja del cuchillo en pequeñas rodajas, deleitándose de en esos finos labios la acaricia del jugo, mientras el cálido aliento de su boca deshacía hasta llegar a consumir el último trozo, donde las papilas gustativas realizaban sus funciones llegando a percibir el sabor dulce.

domingo, 10 de noviembre de 2013

Página 6


Camino un paso detrás del otro, para salir del despacho tras haber hecho un giro y mirar hacia adelante, y se encontró de frente con su compañero, el silencio era evidente, la incomodidad se palpaba en la comisaría. Ambos se miraron y no dijo ninguno nada, tal vez porque uno sabía que no había actuado de la mejor manera que era de esperar y se sentía mal por ello, y el otro se sintió poco valorado, sentía que se esforzaba para hacer lo mejor posible su trabajo, pero que está solo en el mundo, aquel que pensaba que le traería tantas satisfacciones, que por el momento no le mostraba la realidad, pero que tenía la esperanza que tal vez un día no muy lejano, al menos para él, su vida daría un cambio a mejor. Solo subieron al coche para empezar su turno. Para evitar este silencio tan incómodo Javier soltó una pregunta.

       - ¿Todo bien?
      - por supuesto, contesto Carlos
      - Es que como te he visto salir del despacho del director, sugerió Javier
      - Tranquilo, no era para quejarme de ti, replicó Carlos
      - Yo no he dicho eso, volvió a contestar Javier
      - No hace falta
      - ¿Tienes algún problema?
      - No lo sé, dímelo tú.
      - No sé de qué me hablas
      - Nada, déjalo estar
       - No, si tienes algún problema.
       - No tengo ninguno
      - Solo quería cuidarte, se excusó Javier
      - Y se te ha dado de miedo, contesto irónico Carlos
      - Ya te vale
      - Tranquilo, ¿te importaría seguir en simplemente en el turno?
      - Claro como gustes, terminó la conversación Javier.

La jornada fue dura, mucho silencio, hasta que Javier saco la información sobre la persona muerta que había y se la enseño, aunque normalmente no se solía hacer, pero eso tenía dos finalidades la primera como si de una tregua se tratará y la segunda enseñarle los distintos tipos de documentación.

Carlos se quedó atónito al ver el informe.

Preguntabas por esto, ¿verdad?
Carlos asintió con la cabeza
Tengo amigos en homicidios, es una forma de disculparme lo primero y después que aprendas, te enseñaré lo que pueda, quieres que investiguemos este caso juntos
No es de nuestra jurisdicción
Pero investigaremos en cuanto se escuche el silencio en nuestro turno.
Vale.

Se fue a casa, puso la llave en la boca de la puerta y se escuchó el sonido que producía al girar, aquel ruido  incomodo que al mismo tiempo las hacía caminar de lado a lado, como si aquel material de hierro se dieran la mano unas a otras para no perderse, de entre todas las que había, solo había   una que sería la afortunada que le incaria sus afilados dientes, acaricio con sus robustas
manos la puerta, con su mano izquierda le dio un empujón suavemente una vez dentro de su hogar y la puerta se cerró casi sigilosamente y se fue a su habitación y se dejó caer en el colchón, el mueve   dio un sobresalto tras una caída tan brusca y sus ojos no aguantaron más y se apagaron muy lentamente, hasta que en unas horas estaba fresco.

Página 5

parte de abajo que es la más estrecha hasta la parte de arriba que es más amplia encima de la mesa y se puso en el buscador más famoso por internet como es google, y busco la leyenda de dicho reloj, y lo que encontró no era de su total agrado y es que no solo había otro más en el mundo como el suyo, sino que no se sabía cómo hacer que dejará de realizar aquellas cosas, el cómo parar aquellas vidas que dejarán de tener sentido alguno y que su característica más habitual es que tiene una parte muy oscura y es que pega una gran intensidad en el insconsciente de los pensamientos ocultos de todo aquel que fuese su verdadero yo, reflejando en el todo por lo que se calla habitualmente.

Se quedó sorprendido y al mismo tiempo temía sus preocupaciones sobre las cosas de su interior salieran a la luz del sol.

Pero lo que Carlos no sabía es que más que temer sobre un ser inanimado, no siendo involucrado por la luz de sol, sino por una luz interna que tenemos en nosotros mismos, favoreciendo en muchas ocasiones a la opinión no solo como una crítica individual sino también como algo colectivo, limando así y favoreciendo el castigo que muchos nos gustaría, dependiendo por supuesto, de las causas que lo acompañan, y la muerte, por ejemplo se dice es el castigo más temido por el ser humano, pero al mismo tiempo el más tranquilo y aliviado, haciéndonos sentir mejor con nosotros mismos.

Pero las pestañas se le cerraban muy lentamente, pelo a pelo juntándose con el pelo que tenía en la parte inferior, no podía dejar sentir el peso  que le suponía de sentir el peso uno por uno de los pelos tan finos que se tienen en los ojos,  por lo que decidió dejar esa pluma antigua con la que tomaba notas en su cuaderno, en un vaso de cristal con liquido insípido e insaboro, y transparente y coger la tapadera utilizando los dedos pulgar, indice y corazón para cerrar el bote,  mientras que con la mano izquierda lo sujetaba para que no se le escapará y no se desparramará por los papeles y ensuciará todo lo que hasta ahora le había costado tanto llegar y por último para que la tinta no se secará y desperdiciará. Ya que a pesar de su juventud le encantaban las cosas antiguas, por esa razón escribía así y no de otra forma. Se fue a dormir y si era posible descansar, tras una dura jornada laboral, triste y sintiéndose un vacío, que de momento le era incomodo,  porque tenía un problema que no sabía como afrontarlo, se puso su pijama y apago su lamparita de noche, se tapó con la sábana y cerro sus ojos intentando no pensar en ello.

Al día siguiente se levantó, intentando tener mejor cara, pero le costaba y más pensando en esa persona primera que veía sin vida, ver tanta palidez y frialdad , le daba mucha impresión, pero no por ello no le llamaba la curiosidad y menos aún el hecho de valorarse, ya que no lo hacían los demás, tendría que demostrarlo de alguna manera, por lo que aunque sabía que sería casi imposible que le dijeran que si, porque llevaba muy poco tiempo en el cuerpo y llamó a la puerta del director.

            -Toc, toc tocó con los nudillos Carlos en la puerta del director
•         Buenos días; que puedo hacer por ti?
•         Sé que llevo muy poco en el cuerpo y que no puedo pedir nada, solo tenía curiosidad por saber cómo iba la investigación sobre el cadáver.
•         En su proceso
•         No necesitarán mi ayuda
•         jeje no, hiciste muy bien en contestar las preguntas que te pidieron y te pediría que siguieras tu camino.
•         Gracias, señor.

viernes, 1 de noviembre de 2013

Página 4

 rubio, ojos azules, de origen europeo, vestido con una camisa negra, una corbata gris, pantalones, una americana, calcetines  y zapatos negros y una americana, llamo a la policía y como responsable
de Carlos nuestro amigo Javier, se presentó allí, ya que pensó que necesitaría su ayuda al ser el primer cuerpo sin vida que se le presentaba en su carrera profesional, los primeros en llegar marcaron el territorio para que ninguna persona no autorizada le fuese imposible pasar, llegaron al mismo tiempo otro coche patrulla, la ambulancia y el forense, comenzaron a hacerle fotos, había un charco de sangre cerca, con el material correspondiente tomaron una muestra, el ayudante del forense le saco una muestra de debajo de las uñas, por si había alguna información que les facilitará la posible persona que le asesino, por lo que había una nueve milímetros a su lado en su mano
derecha, aquello era mucha información para alguien nuevo, solo conocía a Javier,  cuando lo ví aparecer me alegre, porque me sentía inseguro, mucha gente a mi alrededor y no sabía quien era quien, tan solo que estaba en medio de aquel lugar, lo que me llevaría a mil preguntas que me haría luego más tarde.

–        ¿Qué pasa Carlos? Preguntó cuándo llegó Javier a Carlos.
–        Nada Javier, que he encontrado este cadáver en el suelo, cuando me disponía a volverme a mi casa
–        Te harán unas preguntas, pero no te preocupes, es pura rutina. Además estabas trabajando, por lo que tienes coartada, le comentó Javier.
–        Sí, señor. Sería posible participar en esta investigación, preguntó con muchas ganas Carlos.
–        No te ofendas, pero no estás preparado.
–        Vale. Hasta luego.

Se acercó un policía y vio a Carlos hablando con Javier, perdón muchachos, me han informado sino lo han hecho mal, que tú Carlos encontraste el cadáver, ¿es cierto? .Si contesto Carlos muy tranquilo.
-¿Me podrías decir donde esta Ud. entre las dos y media y las cuatro? .Estábamos trabajando intervino Javier, para echar una mano a su compañero.
-Gracias, continuó el policía, pero te estaría agradecido que contestará él, que es a quien se le esta preguntando.
-Pero si es un niño, replicó Javier.
-Yo opino lo mismo que el policía, le comunicó Carlos a Javier y creo que este sería un buen momento para que fueras a descansar, que mañana por la noche nos toca trabajar y tenemos que estar descansados, le replicó molesto y Javier se fue.
-Como ha dicho antes mi compañero, estábamos trabajando, puede comprobarlo si quiere.
-Lo haré no lo dude.
-Lo que Ud. quiera, ¿tiene alguna pregunta más?
-Por el momento no, puede marcharse.

Carlos no se sintió reforzado por quien se suponía que era su acompañante en cada uno de los viajes que él mismo estaba obligado a realizar, más bien humillado, se fue pensativo que nadie le respetaba, tan solo era un soldado en medio de una guerra pero sin arma alguna y por colmo, sospechoso de algo que no había hecho. Se fue a su casa y se le puso en medio su compañero y Carlos de forma poco amable, solo le dijo: Hasta mañana, para no ser grosero y ni maleducado y se fue siguiendo su camino.

Entro en el lugar donde residía de forma habitual, en un lugar llamado hogar, preparo una taza de café, se acomodó en la silla, puso en marcha su ordenador, mientras veía como cada gota de café tomaba asiento en cada curva de aquel objeto con su asa, donde el hombre utilizaría principalmente sus dedos índice y pulgar, apagó la máquina y se veía como un pequeño humo salía de su taza, soplo muy despacio y tomo un sorbito para no quemarse, dejo aquel vaso lleno de curvas, desde la



miércoles, 23 de octubre de 2013

Página 3


Busco por internet y vio que era un reloj francés del S. XV, se quedó fascinado y afortunado de tener ante él una antigüedad tan importante, luego al situarlo decidió estudiar esa época para ver lo que se le podía ofrecer y entender así un poco el sentido a todo ello. En este caso no estaba en internet, así que el protagonista pensó en visitar a la tienda de antigüedades de su barrio y el dependiente al verlo, lo reconoció, se asustó, le vendió un libro viejo y le dijo que no quería ver algo parecido en la tienda.

Carlos se quedó extrañado y no entendía nada, se fue con el libro a su casa, abrió la puerta con la mano derecha, cerró la puerta y dejo las llaves en el cenicero y entro con el libro a la cocina, lo puso encima de la mesa y se giró a prepararse una buena taza de café, ya que por lo que el intuía esta no iba a ser una tarde normal y menos aún corta, salió el humo por la cafetería y apago el fuego. Se giró nuevamente cogió el azucarero y lo puso en la mesa, se sentó y puso dos cuadraditos y empezó a remover. Abrió el libro, miró el índice y se dio cuenta que había una foto que era igual que el reloj que tenía en sus jóvenes manos, y debajo ponía la frase: “Si tu vida quieres calmar, a mi contigo me tienes que llevar” entre paréntesis la fecha y la página donde estaba la explicación de la foto, fue a la página señalada y ponía en un lenguaje antiguo: “El primero que frotará sería su dueño, que le cambiaría su vida a peor sin solución alguna”. Al principio le pareció una explicación simple, sin sentido, sin saber que le iba a esperar los cambios oportunos y que por lo tanto no era motivo en apariencia de preocuparse, al menos por el momento, hasta que obtuviera más información. Se terminó el café, limpio la taza, la dejó en la pila que se escurriera, se vistió de uniforme para trabajar una noche más, en este duro trabajo. Llegó a la comisaría donde le esperaba
su compañero Javier, durante su turno estuvo pensativo toda la noche, ¿qué cambios me pasarán? Carlos tenía cierta inseguridad de contárselo a su compañero por temor a que pudiera pensar de un chico novato como el y que temía ser visto como un chico fantasioso e inmaduro para la función que tenía que desempeñar, Javier por el contrario sabía que le pasaba algo, pero no quería precipitarse a preguntar algo que posiblemente por la falta de confianza no quería que fuese la información compartida con él, así que pensó que era mejor esperar que su compañero tuviera el coraje de hasta la cosa más absurda, mientras no afectará a su labor, no tiene por qué importarle a él.

La noche fue la más de aburrida, solo se veía algún gato por la calle paseando muerto de frío e intentando no ser cogido por nadie, caminando  buscando comida por algún rincón, y cobijarse debajo de algún coche. El frío era tan húmedo que tenían que encender un poco la calefacción para calentarse, ya que a pesar de los guantes, el frío se sentía en cada uno de los rincones de la mano, estaba tan seco que apenas se podía hacer algún movimiento, ni tan si quiera doblar los dedos. Como todo parecía estar tranquilo, se fueron a un bar cercano para tomarse un café y unos buenos bollos, entraron al bar y se pusieron en una mesa, tomaron sus respectivos cafés y dulces, se levantaron y se fueron nuevamente al coche, como el ambiente era la más de silencioso y tenso, para romper el hielo Javier empezó a preguntarle qué sensación tuvo ayer como policía, este le dijo que había sido su sueño desde bien joven y que se sentía genial por haber logrado y porque lo preguntaba, Javier le contesto que apenas habían hablado estando toda la noche de ayer y que así empezar hacer amistad y que supiera que él estaría a su lado para lo que necesite, y Carlos lo miro extrañado sin entender nada y Javier le comentó que no se preocupara, que era por hablar de algo, pero era inevitable ver en un principio la tensión que había en el ambiente, hasta que Carlos le dijo que estaba muy agradecido por ello. Ambos se miraron pero ninguno dijo nada más, se acabó el turno y cada uno  se fue a su casa.

Se dijeron hasta mañana y Carlos iba pensando en sus cosas, preguntándose ¿Sospechará algo? ¿ Que significa que cada vez toque ese reloj aparezca la misma frase? mientras iba paseando pensativo se tropezó con un cadáver y agacho la cabeza y vio un muerto en el suelo, blanco y una olor poco agradable para el olfato, era un hombre de unos cuarenta años aproximadamente, pelo

Página 2


 Las calles estaban silenciosas, notándose solo, el ruido que producían las ruedas al pasar por encima de los charcos. El agua que caía de aquellas nubes negras parecía no cesar, mientras ambos iban en el automóvil, los palos alargados que se podían ver en la parte exterior del coche pegados en la parte frontal, en la parte grande en comparación de aquellos cristales que tenían a su alrededor,  intentaban quitar el agua hacía ambos lados, pero aquello parecía inútil, ya que las gotas golpeaban con gran intensidad y apenas se podía apreciar lo que se tenía a sus alrededores. Con la luces cortas, pareció ver el reflejo de una sombra, no se veía muy bien lo que era, pero tenía la corazonada de que aquello tenía toda la pinta de parecerse a un ser humano, Carlos quería bajar para saber lo que era, su compañero no quería, para r una mayor seguridad, le comentó que irían con el coche, pero Carlos al no compartir la misma opinión le dijo que parara y vio lo que le daba la impresión que era una sombra correr, ¿ quién era o que era lo que corría? decidió seguir corriendo, las gotas le molestaban en la cara, el aire hacía que acariciara el agua, dejándola a los lados del rostro, pero aquello parecía que iba a continuar así y no parar y al mismo tiempo dejo de insistir,  ya que no veía con claridad y el uniforme estaba mojado y le era bastante pesado, lo que le hacía mucho más complicado seguir su camino, y  las fuerzas de las piernas no le acompañaban a lo que el corazón y la cabeza le pedían, giro a la derecha y sin querer tropezó con un reloj antiguo de bolsillo, después que lo hiciera la persona o animal que perseguía, el reloj tenía  los números escritos con números romanos, que en apariencia es inofensivo, pero para nuestro protagonista será algo más que un simple reloj, pero eso no lo sabrá hasta el final de miles de casos sin resolver. Se agacho, lo miro, le resulto curioso y sin articular ni un sonido de su boca,  se lo guardo para poder sacar alguna huella, pasó por allí su compañero para recogerlo y le dijo que era muy curioso, que no podía pretender que algo no se le escapará, éste le dio la razón ocultando para si mismo la prueba que había encontrado, hasta que llamará por teléfono a su amigo novato de la policía para que éste sacará las huellas de lo encontrado, siguieron la noche la más de silenciosa, sintiendo la pesadez de la humedad en el día de tanta lluvia como era esa amargada noche, que el mismo sabía que no iba a sacar de su memoria , porque tenía entre sus manos una prueba de su primer caso y que lo resolvería por su cuenta, además de los casos que le fueran otorgados, ya que era un prueba bastante curiosa y poco habitual y en el caso que no tuviera nada se la podría quedar él y en la parte de detrás había una frase borrosa que al frotarla se podía leer “ Si tu vida quieres calmar, a mí siempre me tienes que llevar”, que quedaron su amigo y Carlos en el laboratorio por la mañana antes que la gente empezará a llegar, después que Carlos llegará a comisaría, se bajará del coche para que su compañero aparcará y se fuera a casa, antes de echarse a dormir llamo a Paco, su compañero novato del laboratorio, para pedirle un favor personal y es que, quería que si podía sacar las huellas al reloj antiguo que había encontrado, le intentaron sacar las huellas, pero sin éxito alguno, ¿ cómo es eso posible? Si lo cogí yo, como es posible que no estén ni las mías, ¿ qué sentido la frase del reloj?. Paco le miro extrañado y lo miraba como si estuviera echándole la bronca, por algo que no era la forma correcta de hacerlo, pero al mismo tiempo era un secreto que solo ellos, por el momento sabían, le dio las gracias, Paco le hizo una foto para ver que podría saber de aquel reloj y de la frase y se lo devolvió a Carlos y se marchó antes de que nadie pudiera verles, ya que no quería poner en un compromiso a su compinche del caso y tenía que descansar, estaba agotado y la noche había sido rara y tenía mil preguntas sin respuesta.

Llego a su casa, dejo las llaves en el cenicero de su recibidor y fue directo a su habitación dejo la mochila en el suelo y se fue directamente a la cama y se tumbó, hasta la hora de comer. Se levantó como nuevo, fue a la nevera se hizo una macedonia, se preparó un poco de fiambre y se hizo arroz

de puchero para comer, nada más terminar fue a su habitación cogió la mochila, la abrió y cogió el reloj encontrado, lo miro por detrás y no le salía la frase que previamente le había salido, así que le volvió a frotar y la misma  frase le volvió a salir, no sabía nada del objeto ante si ¿ porque se borraba? ¿ cuánto tiempo tenia?.

martes, 22 de octubre de 2013

Página 1 de la trilogía


En el estado de California había una mala costumbre, por la parte que corresponde a las trágicas defunciones que presentan, cada vez con mayor frecuencia, sin un porque aparente, sin testigos, sin huellas, sin …

y si lo que viéramos no fuera real? ¿Que vemos realmente? ¿Qué es la realidad? ¿La credibilidad es necesaria para mejorar nuestra calidad de vida? ¿En qué partes está dividida la vida?¿qué es la verdad? ¿qué pensamos y que somos en realidad?


Hay un mundo que para nosotros carece de valor, es esa sustancia gaseosa reconocida en este preciso instante como un ser o algo infinito, de la cual no tenemos constancia de lo que  en verdad significa y al mismo tiempo no somos capaces de tocar con la palma de la mano, mostrando así la esencia biológica invisible de lo que sentimos o pensamos que nos vemos capacitado para ello, siendo una milésima parte de nosotros mismos, de lo que nuestra realidad o al menos lo que podemos percibir o al menos nos expresamos así los seres humanos, donde la fuerza e intensidad de los movimientos y la voz, son frágiles y delicados, que va más allá de lo que la especie humana pueda ver.

Hoy tiene su primer turno y como no podía empezar de otra manera, ha empezado por la noche, el turno que ningún veterano quiere, debido a la costumbre que tiene esa ciudad, que es apagar las luces con la finalidad de contribuir a la mejora del medio ambiente y es cuando suceden las cosas más raras, que cualquiera de nosotros podamos imaginar. La costumbre de esa academia es ir siempre de dos en dos policías uno novel y uno veterano, por lo que nada más llegar le asignaron a un compañero, que más tarde le comunico su superior que Javier sería su compañero.

Ambos se retiraron a su casa a descansar. Carlos llegó a su casa y se puso a dormir, se levantó para comer y se volvió acostar hasta que sonó el despertador, siendo ese sonido que nos hace levantarnos, para decirnos, que ya es hora de ir a contemplar los problemas ajenos y de observar lo mal que esta el mundo, olvidando tan sólo por un instante  nuestra existencia. Eran las siete y cuarto, se levantó, se ducho con agua fría para así poder abrir los ojos y mirar hacia donde caminaba para ir a la comisaría, donde ese veterano le estaba esperando para su primer día. Se afeito, mientras oía el problema que se le presentaba, ¿puede haber algo mejor que la lluvia para fastidiar a alguien? Pensó para sus adentros. Se puso el uniforme, cogió el termo de café con los vasos de plástico, ya que sabía que la noche iba a ser larga y quería ir preparado, mientras salía de su casa a las siete y media, se podía una oscuridad húmeda, la lluvia parecía que no pensaba en cesar, donde los relámpagos eran frecuentes, y las gotas salpicaban al rostro complicando así la visión hacia el camino, mientras iba caminando pensativo como sería su compañero, que noche le esperaría, planteándose todas las preguntas posibles que se nos puede presentar a cualquiera de nosotros, ante algo que nos resulta nuevo y que, no nos resulta para nada familiar. Una vez allí a las ocho menos cuarto, estaba el muchacho encogido por la sensación de frío, sintiendo ese dolor que hace que los dedos apenas puedan moverse, traspasando los guantes, mientras se frotaba las manos para entrar en calor y de repente vio que delante de él había un coche que le hacía luces, se acercó y era su compañero, se acercó corriendo al coche, se sentó y cerró la puerta, dejo la bolsa de plástico con el termo y los vasos de plástico en sus pies y se cruzó los brazos y frotándose la mano derecha el brazo y la mano izquierda el brazo derecho, con la chaqueta puesta y esperando entrar en algo de calor, se puso el cinturón, su compañero puso la calefacción y arrancaron el coche conducido por Javier y se pusieron a patrullar las calles.