sábado, 18 de enero de 2014

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–        ¿Qué haces aquí? Preguntó Javier
–        Creo que es obvio lo que se hace en un bar, no?
–        Sí, claro. Tomar algo, lo raro es que no te fueses a casa a descansar
–        Es que estoy esperando a alguien
–        ¿A quién?
–        ¿Sabes guardar un secreto?
–        ¿Lo dudas?
–        No sé, ¿Lo sé?
–        Hablo enserio
–        vale, vale, si lo guardare
–        Es que tengo un contacto que trabaja en el departamento forense

Ambos se fueron nada más pagar y entraron en comisaria, marcharon directamente a la planta baja donde estaban aquellas ventanas vacías con una bandeja, allí estaba el jefe y preguntaron por Paco

–        ¿Para qué quieren hablar con él?
–        Eso se lo diremos a él dijo Carlos
–        Vaya novato más descarado Javier
–        Jajaja lo sé, pero bueno se va soltando en el oficio
–        Ya lo veo jeje
–        Esperaros un momento que lo voy a llamar por teléfono

 Él sentía en su interior iban las cosas bien, que estaba hecho para estar ahí y que resolvería aquello, querría que aquello no acabará, era mil emociones en cada segundo de ese insignificante instante y se escuchaba de fondo la llamada que decía lo siguiente.

–        Hola Paco, soy Juan aquí tengo a dos agentes que preguntan por ti
–        Sí, claro, en un minuto estoy con ellos, aún no he terminado de un diagnóstico de la causa de la muerte.
–        No tardare
–        Vale, gracias

Se dirige a ellos y les comunica que en breves momentos serían atendidos, y hablando de él aparece

–        Hola, ¿En qué puedo ayudarles?
–        Se giran y le pregunta Carlos ¿Podemos hablar en privado?
–        ¿Te importa?
–        No, tranquilo jeje ya me lo habían dicho antes
–        Vale
–        ¿Me acompañas?
–        Claro, enseguida vengo
–        Te espero

Ambos veteranos se quedaron hablando.

    -¿Cuánto tiempo lleva en el cuerpo?
–        Una semana casi contesto Javier
–        ¿Solo?
–        Tiene un mal pronto, pero eso es bueno
–        Sí, no tiene miedo a nada
–        Yo tenía muchas dudas
–        Y yo

sábado, 11 de enero de 2014

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Finalmente no dijo nada, simplemente se limitó a leer los labios de su compañero dejando por un instante sus pensamientos y dejando que saliera ese sonido que es escuchaba en aquel coche, además del sonido del motor. Intento interiorizar toda la información que aparece en el oído externo hasta que llegué al oído interno, solo temía que la soledad le molestará nuevamente y poder pedir ayuda a nadie, porque nadie era él y por tanto nadie le podría entender, queriendo salir de un lugar que el mismo se había creado, un espacio y ninguna puerta, muchas preguntas y por el momento ninguna respuesta y menos todavía volver aquel lugar al que su mente le llevaba sin ninguna explicación aparente.

Como era la primera vez, aunque se planteaba ciertas preguntas y tenía cierta inseguridad en sí mismo, intentaba que no se le notará aunque Javier veía el nerviosismo, pero por más que lo intentará no lo conseguía, lo notaba distinto a otros días, pero la armadura que tenía en las ideas vagas y perezosas que deambulaban sin ningún motivo o razón, en lo que se podía apreciar a lo que el sentido visual le permitía alcanzar como cualquier ser humano. Notaba como caía Carlos por más que intentará una y otra vez alcanzar su propio objetivo, era como si hiciera alpinismo y cada una de las rocas que quería subir tuviera todo en su contra, incluso una brisa acariciara la montaña haciéndola erosionar. Era una sensación de culpabilidad la que recorría desde la profunda desmotivación dentro de su ser, saber que cae desde un precipicio al vacío, como si de una terrible pesadilla fuera representada en aquel mismo instante, pasando de ser de una ficción a una dolorosa  y triste realidad y que no hubiese ninguna colchoneta para no remarcar aquellos sentimientos, no había un camino que fuera el más adecuado, ni otro sendero que nos hiciese entender que ese carecía de significado en aquella situación, solo era consciente del largo el camino que le que quedaba por delante, pero por más que tuviera alguna mínima duda de su pensamiento, a pesar de tener muchas variables, sabía que la vida solo estaba hecha para valientes, que por más que se esforzará en mirar hacia atrás, le costaba tanto admitir un error, que se había él equivocado, que no podía observar diferentes variables que le hayan llevado a ese instante, que seguiría esos mismos pasos si empezase de nuevo, que dentro de esa inseguridad se sentía seguro e inseguro al mismo tiempo.

Ambos paseaban en su coche para hacer su turno, dieron una vuelta y vieron que no ocurría algo fuera de lo habitualmente normal, abrieron el expediente del  caso, miraron la lista de sospechosos, para averiguar si alguna de aquellas personas resultaba más culpable que otra, pero no había nadie que fuera un santo, por lo que todas eran muy familiares para la policía, antes si quiera de que se produjera este doloroso crimen, todas las personas tenían sus motivos para desearle que la vida de aquel hombre llegará a su fin, también todos tuvieron su oportunidad para realizar aquella barbaridad. Carlos, pensó que tenían muchos culpables, una bala, un arma, pero nada, por lo que se acordó de su amigo novato, ¿ y si le pido el informe de la autopsia a Paco?, tenía en mente hacer copias, para luego en el turno de su ronda comentárselo a Javier. Mañana por la mañana sin falta iría a comisaría a primera hora de la mañana, que sería a las siete y se llevaría el informe a casa, para leerlo. Aparcaron el coche a las siete menos cinco, y se acercó al bar a tomarse un café mientras se hacía la hora en que su buen amigo de confianza iba a ir a trabajar, Javier, al ver que su compañero estaba en el bar de enfrente, se sorprendió de que no fuera a casa a descansar y se acercó para ver que le pasaba, si hubiera algo que le preocupase.

Entro al bar, el camarero lo miro porque no le resultaba familiar, al contrario que Carlos, que era un cliente más o menos habitual, ya que solía ir mientras estudiaba en la academia. Se sentó en la barra  pidió un café y se sentó al lado de Carlos, y le pregunto:

¿Qué haces aquí? Preguntó Javier
Creo que es obvio lo que se hace en un bar, no?
Sí, claro. Tomar algo, lo raro es que no te fueses a casa a descansar
Es que estoy esperando a alguien

jueves, 9 de enero de 2014

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Las papilas son una especie de bulbos carnosos de varios milímetros, y la mayoría de ellas contienen unos botones gustativos que tienen unos pelitos microscópicos muy sensibles denominados cilios, que envían información al cerebro sobre el sabor.
Por otro lado, los receptores olfativos contienen también células que complementan el trabajo de las papilas. Durante la masticación, la comida libera sustancias químicas que ascienden inmediatamente por la nariz. Dichas sustancias estimulan a los receptores olfativos.

Nada más acabar de comer, puso jabón en el cubo de jabón mezclado con una poca agua que pondría posteriormente, cogió el esparto que había en ese cubo y empezó a fregar el plato, los cubiertos, el cazo, la tabla de cortar las verduras y el cuchillo cebollero. Puso todo a escurrir y mientras se dirigía a su habitación le sonó el móvil, era su capitán para comunicarle que al día siguiente de su quinta noche, tomaría un día de descanso y a la mañana siguiente que fueran él y su compañero, porque iban a empezar el turno de día y a la siguiente semana día libre y a la semana siguiente irían de tardes. “Si, señor” contesto Carlos. Colgó el teléfono, puso la alarma a las seis para despertarse e ir a trabajar, abrió la sábana, se puso el pijama y se metió dentro. Tan pronto cerro los ojos, le dolían y el cansancio corporal proclamó su sentencia en el sueño que tenía. Se despertó y no sabía dónde estaba, solo se veía con su pijama en un mundo que no era suyo, solo quería hacer lo correcto, pero en un espacio oscuro y flotando, intentando correr para buscar una salida, pero no la encontraba, solo había cada una de las gotas que salía del propio cuerpo, expresando así el valor de su esfuerzo pero no había recompensa que lo respaldará. Parece que aquel lugar extraño no tenía sentido, ni si quiera sabía porque estaba allí y tan sí quiera como había llegado, era como si su yo interior se manifestará de alguna manera. Se levantó sobresaltado, no entendía el sueño tan raro que había, ni el significado que tenía, en el caso hipotético que lo tuviese.
Se tocó la frente y notaba que el calor de los poros había salido a la parte superior de su cuerpo, por lo que fue sin pensarlo dos veces, directamente a la ducha, se quitó la ropa y la puso en la cesta de la ropa, abrió el grifo y se podían ver como miles de gotas programadas caían en la toalla de goma con la parte de botones de presión, como si de botones adhesivos se tratará, para que al ponerse la persona no se caiga, tras la caída del agua en el suelo de la bañera, abrió el grifo de agua caliente con su mano izquierda mientras sujetaba con la mano derecha el mango, tardará un poco, ya que su lugar de residencia las cañerías eran viejas, el agua recorría cada uno de los rincones de los milímetros de su cuerpo, encontró la botella de champú y se enjabono el pelo, froto con sus cortas uñas con gran intensidad, dejo la botella en un rincón y abrió la botella con la mano izquierda y se puso el líquido de el gel en la derecha, se empezó a lavar desde los pies hacía el cuello, luego la cerró y la dejo al lado del champú, a continuación cogió con la mano derecha el mango del grifo de la ducha y con su mano izquierda abrió despacio el agua caliente y para asegurarse que el agua estaba bien caliente o al menos tibia para no pasar frío, levantó una pierna y luego la otra, salió de la bañera, se puso el albornoz y con la cuerda que tenía por su cintura se hizo un nudo, fue donde tenía la toalla de manos y se empezó a secar la cabeza, se fue a la habitación, se puso el uniforme del trabajo, volvió al baño se afeito y se puso masaje, se peinó y ya estaba listo para ir  nuevamente un día más al trabajo. Solo le faltaba una cosa para estar listo y salir de su guarida. Preparo la máquina de hacer café, mientras buscaba por los armarios de la cocina vasos de plástico, tenía todo lo que  necesitaba y fue a la comisaria, y allí estaba su compañero esperándolo como cada día con la información nueva que habían puesto hoy junto a la información que ya se sabía previamente para poco a poco ir uniendo todas las posibles opciones para llegar lo antes posible a la conclusión y atrapar lo antes posible al asesino, pero por el momento no tenían grandes cosas, sólo un cuerpo sin identificación y sin cabeza, con las manos y los pies cortados, esparcidos en algún lugar por ahora desconocido, tenían un cuchillo que era el arma homicida pero sin huellas porque el asesino llevaba guantes y fue limpiado a conciencia, para así ser más costosa su identificación y detención.

Mientras Javier le explicaba los sucesos, el prestaba atención a lo que le estaba diciendo, pero mientras pensaba ¿qué soñé anoche? ¿ qué significado tenía aquel sueño tan raro? ¿ lo cuento o no?