viernes, 6 de junio de 2014

Página 13

-     cualquiera de la ciudad, donde no tenía que estar tomando el fresco como si se tratará de un ser desconocido tumbado mirando las estrellas, con los ojos bien abiertos como si no quisiera perderse ningún detalle, por más que intentaba olvidar aquella triste imagen de su cabeza, no le resultaba fácil. En ese momento sonó el timbre de la puerta, era su compañero Paco, compañero novato de Carlos, venía con una copia de la autopsia, le abrió la puerta y le ofreció una taza de café, que este rechazó de forma muy educada.

Solo venía a traerte esto
¿ No quieres pasar? Le dijo Carlos
No, acabo de salir de trabajar y quiero irme a mi casa a desonectar
Como quieras y gracias por traerme la copia
Pero que nadie más que nosotros sepa esto
Tranquilo, confía en mí, no te fallaré
Hasta luego
Hasta luego

E    Empezó a leer la autopsia, aunque la muerte es algo trágico y doloroso, para él era una alegría porque aprendería que significa ser policía, a razonar el proceso , observar con la atención necesaria los pasos con calma, mirar uno a uno, ver las pruebas a donde le llevan y lo que más satisfacción le produce a cualquier agente de la ley, que es atrapar al asesino y presentarlo ante la justicia, pero la mayor satisfacción es consigo mismo, aquel lugar que muy pocos suelen acceder a lo largo de la vida que es representada por cada una de nuestras acciones, el placer que se siente al realizar lo que a través de nosotros somos capaces de reflejar ante los demás.  Se fue a la cocina, cogió la cafetera, relleno la parte inferior de agua y el aparato que la tapa de café, y en la parte superior fue puesta por encima al ver que tenía buena conexión con la parte de abajo empezó a darle vuelta para que nada saliera del lugar que le correspondía,  puso encima de los fogones abrió el gas y con una cerilla raspo en la caja y apareció chispa que en décimas de segundo se abriría un ardiente fuego, que poco a poco se convertirá en una diminuta llama en que solo se podría observar en la cabeza del palo, lo acerco y empezó a arder y formo un circulo que calentaría y de repente empezó a salir humo y una olor fuerte e intensa, una vez el café estaba hecho y fue apartado a otro fogón, para que se enfriara un poco e ir a por un termo para poner el café y que no se refrescara, lo tapo, busco vasos de plástico, tiro la arenilla húmeda que se queda en la cafetera a la basura una vez hubo terminado, vacío la parte que estaba llena de agua a la pica, la fregó y la dejo que escurriera en la otra parte de la pica para que así se le fuera el agua que le caía por los alrededores hasta que no cayera ni una gota más, una vez lo limpio cerro el grifo, volvió abrir el grifo y después miraba como el agua después de haberle dado paso, veía como cada granito que se había quedado pegado algunos al final salieron tras el agua, otros granitos se resistieron y tuvieron que ser expulsados con el jabón y el esparto, se quedó como nuevo y listo para volver a usarse, enjabono la última pieza que faltaba, la enjuago y lo dejo con el resto de las piezas, se fue a dormir hasta que sonó el despertador como cada noche para irse a trabajar. Se le abrieron los ojos como platos tras escuchar el despertador, cogió la mochila sonriendo porque hoy era todo diferente, él se sentía diferente, porque no era simplemente un policía de barrio, aunque no fuese apreciado por los demás, porque no hay mayor aprecio que el desprecio y no todo es oro siempre lo que se reluce e incluso no siempre lo que aparenta acaba siendo algo real y que se aprecie a la vista. Nada iba a estropearle aquel turno, solo que no paraba de sonreír, y no había mayor logro que ver que tú propio colega compartir ese mérito y que te devuelva la sonrisa, juntos remando hacia el mismo lugar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario